20 recetas de dips para preparar una mesa de aperitivos
Queso crema, garbanzos, berenjena, aguacate, pimientos o atún: 20 dips diferentes para acompañar tostadas, crackers, totopos y crudités
Combinar dips con diferentes bases, colores y texturas permite montar una mesa de aperitivos variada con muy poco trabajo. Crédito: Impremedia
Los dips caseros resuelven muy bien una mesa de aperitivos porque no obligan a preparar veinte bocados distintos ni a pasar media tarde montando cosas diminutas sobre tostadas. Un bol, algo crujiente para mojar y asunto bastante encaminado.
Además, bajo la palabra dip caben preparaciones muy diferentes. Los hay de queso, vegetales, legumbres, pescado, aguacate, frutos secos o combinaciones de varios de ellos. Algunos se sirven fríos; otros ganan cuando llegan tibios a la mesa.
La gracia, sobre todo cuando vas a preparar más de uno, está en no escoger tres cremas que sepan y se sientan exactamente igual. Conviene combinar algo suave con otro dip más ácido, picante, tostado o crujiente.
Aquí tienes 20 opciones de Comedera para hacerlo.
Dips cremosos con queso

Estos son los que normalmente desaparecen primero cuando hay pan o totopos cerca. El queso crema sirve como base neutra y permite llevar la receta hacia sabores muy diferentes.
- Dip de queso crema con ajo. Ajo salteado, crema ácida, limón y perejil convierten una base sencilla de queso crema en un dip bastante más aromático. Conviene darle un rato de refrigeración antes de servir para que gane cuerpo.
- Dip de queso crema y finas hierbas. Una opción fresca y sencilla cuando no quieres añadir ingredientes demasiado intensos. Las hierbas pueden ajustarse según lo que tengas.
- Dip de queso crema con pimientos agridulces. Aquí el contraste manda: una base suave y cremosa cubierta con pimientos cocinados con un punto dulce y ácido.
- Dip de espinacas con queso. Espinacas salteadas y queso forman una crema más contundente que puede servirse con pan pita, chips o vegetales. Poner espinacas sobre la mesa no garantiza que la gente empiece a comportarse como si estuviera comiendo ensalada.
- Dip de queso crema, cheddar y tocino. Aquí no estamos buscando sutileza. El cheddar y el tocino añaden intensidad, grasa y una parte crujiente a la base de queso crema.
- Dip de puerro y tocineta. El puerro se cocina antes de mezclarse con queso crema, mozzarella y tocineta dorada. Tiene un sabor más profundo que los dips hechos únicamente mezclando ingredientes en un bol.
- Dip de piña. Queso crema y yogur griego sirven de base para una piña cocinada hasta quedar más suave y concentrada. El resultado se mueve entre lo dulce, ácido y cremoso.
Dips de vegetales que tienen algo más que ofrecer

Un dip vegetal no tiene por qué ser una verdura triturada hasta perder toda personalidad. Asar, dorar o saltear primero los ingredientes cambia mucho el resultado.
- Dip de maíz rostizado. El maíz se dora antes de mezclarse con queso crema, crema agria, quesos, limón y especias. Ese tostado previo es precisamente lo que evita que termine siendo simplemente una crema con granos de maíz dentro.
- Muhammara. Preparada con pimientos rojos asados, nueces, pan molido y melaza de granada, esta crema levantina combina sabores tostados, dulces, ácidos y especiados.
- Dip de aguacate, hierbabuena y limón. El aguacate aporta la textura; el limón y la hierbabuena evitan que el sabor quede plano. Resulta especialmente fresco junto a tortillas de maíz o vegetales crudos.
- Crema de berenjenas. Las berenjenas se cocinan al fuego hasta que la piel queda chamuscada y el interior suave, y después se trituran con ajo, aceite de oliva y sal. El resultado tiene un sabor ahumado marcado.
- Dip de champiñones. Los hongos combinados con queso crema permiten hacer una opción más terrosa y con bastante cuerpo. Jalapeño y pimiento añaden picante y contraste.
- Dip de lentejas con limón. Las lentejas cocidas se transforman en una crema inspirada en preparaciones como el hummus. El limón corta la densidad de la legumbre y aporta frescura.
Cinco hummus para no preparar siempre el mismo

El hummus ya es uno de los dips más prácticos por sí solo: garbanzos, tahini, limón, ajo, aceite y especias forman una base que admite bastantes cambios.
- Hummus clásico. Antes de empezar a ponerle colores, conviene tener controlada la versión básica. Es cremoso, ligeramente ácido y funciona con pan de pita, vegetales o tostadas.
- Hummus de aguacate. Añadir aguacate vuelve la mezcla todavía más cremosa y suaviza parte del carácter del garbanzo.
- Hummus de remolacha. La remolacha cambia tanto el color como el sabor y aporta un dulzor terroso que contrasta con el limón y el tahini.
- Hummus de chipotle. El chipotle añade picante y notas ahumadas a los garbanzos, mientras el limón mantiene el conjunto más vivo.
- Hummus de calabaza. La calabaza asada aporta dulzor, suavidad y una textura diferente. Esta versión incorpora además especias como canela, jengibre y clavo.
Dips con pescado o carne para algo más contundente

Estos dos pueden pasar fácilmente de acompañamiento a parte importante del aperitivo, especialmente si se sirven con pan.
- Dip de atún. Atún, queso crema, mayonesa, mostaza y limón forman una crema salada que se prepara con muy poco trabajo. Puedes dejarla completamente lisa o conservar algo de textura.
- Dip de diablitos con queso crema. El jamón endiablado venezolano se mezcla con queso crema para conseguir una preparación salada, cremosa y ligeramente picante.
Qué poner al lado de los dips

No todos necesitan el mismo acompañamiento.
Los dips espesos de queso, atún o hummus aguantan bien totopos, crackers, grisines y rebanadas de pan tostado. Las preparaciones frescas de aguacate o lentejas funcionan también con pepino, zanahoria, apio y otros vegetales crudos.
Para la muhammara, la crema de berenjena y los hummus, un pan de pita cortado en triángulos tiene bastante sentido. Y si quieres algo más crujiente, también puedes preparar crackers caseras.
Si vas a montar una mesa con varios dips, intenta cambiar además los colores y las texturas. Por ejemplo, hummus de remolacha, dip de espinacas y queso, muhammara y una crema clara de ajo ya producen cuatro cosas visual y gastronómicamente diferentes.
Mucho mejor que cuatro recipientes beige cuya identidad solo puede descubrirse mediante interrogatorio.