Tipos de sancocho: ingredientes y tradiciones latinoamericanas
El sancocho cambia mucho entre Colombia, Venezuela, República Dominicana y Panamá
El sancocho cambia de ingredientes y acompañamientos según el país, aunque conserva su carácter de caldo abundante y sustancioso. Crédito: Shutterstock
Pedir un sancocho en Colombia, Venezuela, República Dominicana o Panamá puede producir cuatro platos bastante diferentes. En todos reconocerás la idea de un caldo cocinado con tiempo y con ingredientes que lo convierten en comida completa. Pero cambian las carnes, los tubérculos, las hierbas y hasta la cantidad de verduras que se considera apropiada.
No existe un sancocho latinoamericano único. Hay recetas que parecen una olla de varios guisos reunidos y otras que consiguen toda su personalidad con gallina, ñame y culantro. Entender las diferencias ayuda a disfrutar cada uno sin esperar que sepan igual.
En Colombia, una olla generosa de carnes y viandas
El sancocho colombiano admite muchas versiones regionales: de gallina, de res, de pescado o con varias carnes. Es habitual encontrar papa, yuca, plátano verde y mazorca, aunque no todos aparecen necesariamente juntos en cada región.
En Comedera tenemos un sancocho colombiano con pollo, res y costilla de cerdo, además de maíz, plátano verde, yuca y papas. Es una versión de tres carnes que suele llamarse trifásico. La receta sirve para entender por qué este sancocho puede sostener una comida por sí solo.
Se acompaña con frecuencia de arroz blanco, aguacate o arepas, según la costumbre. A diferencia de una sopa fina de entrada, aquí una buena parte de la gracia es ir encontrando piezas distintas dentro del caldo.
En Venezuela, el hervido de gallina y las verduras
En Venezuela es frecuente hablar de sancocho o hervido, aunque los nombres y preparaciones concretas cambian según la región. Los sancochos de gallina suelen llevar un surtido de verduras y tubérculos, como yuca, ñame, ocumo, auyama, jojoto o apio criollo, además de aliños y hierbas.
Nuestra receta de sancocho de gallina venezolano reúne gallina con varias viandas y propone servirlo con arepas o casabe. Es una olla que se prepara para compartir y donde el caldo, los trozos de carne y las verduras tienen protagonismo propio.
No hay necesidad de conseguir absolutamente todos los tubérculos para cocinar una versión casera. Pero hay que entender que sustituirlos altera el sabor y, sobre todo, la textura del caldo.
En República Dominicana, el sancocho también puede ser una celebración
El sancocho dominicano suele combinar carnes con víveres como yuca, plátano, ñame o auyama. Según la casa y la ocasión puede llevar una o varias carnes. Una preparación particularmente conocida es el sancocho de siete carnes, asociado a comidas especiales y reuniones grandes, pero no significa que todos los sancochos del país tengan necesariamente siete.
El resultado suele ser sustancioso, con un caldo que gana cuerpo mientras algunos de los víveres se ablandan. Se sirve comúnmente con arroz blanco y aguacate. La fuente gastronómica Sabores Dominicanos recoge precisamente esa variedad de combinaciones y su vínculo con celebraciones familiares.
Si alguna vez un dominicano te habla del sancocho de su familia como si fuera la referencia definitiva, lo razonable es pedir un plato antes de iniciar el debate.
En Panamá, menos ingredientes y un sabor muy reconocible
El sancocho panameño de gallina, en su versión clásica, se distingue de los anteriores por una lista relativamente corta de protagonistas: gallina o pollo, ñame y culantro, además de ajo, cebolla y condimentos. El ñame aporta cuerpo al caldo y el culantro deja un aroma especialmente característico.
No necesita incorporar todas las verduras de un sancocho colombiano para funcionar. De hecho, la iniciativa Marca País Panamá describe una versión tradicional centrada precisamente en esa sencillez.
Se puede acompañar con arroz blanco servido aparte. Es una muestra estupenda de que una sopa puede ser muy representativa de un país sin acumular diez tipos de carne ni media huerta en la olla.
¿Y el sancocho de pescado?
El nombre no pertenece solo a los caldos de carne. En zonas costeras del Caribe y de otros países latinoamericanos encontramos sancochos de pescado con yuca, maíz, plátano, auyama, cebolla, cilantro y otras verduras, según la versión.
En Comedera publicamos un sancocho de pescado con róbalo o pargo, yuca, plátano, maíz, auyama y limón. Su lógica de cocción cambia respecto a una gallina dura: el pescado necesita mucho menos tiempo, por lo que conviene llevar las verduras a un punto avanzado antes de incorporar las piezas de pescado.
Ese orden importa para evitar que el pescado se deshaga por completo mientras esperas que se ablande la yuca.
Lo que más cambia no es el nombre, sino la olla
La proteína marca una diferencia: un caldo de gallina tiene otro sabor y otro tiempo de cocción que uno de pescado. Los tubérculos cambian el cuerpo: la yuca conserva una textura particular, la auyama puede espesar y el ñame aporta una consistencia distintiva. Y las hierbas terminan de definirlo; el culantro panameño no juega exactamente el mismo papel que un sofrito o un aliño de cilantro.
Tampoco se puede juzgar el plato únicamente por lo espeso que esté. Algunos sancochos se sirven con caldo relativamente claro y piezas grandes; otros tienen un caldo más denso por el tipo de verduras y el tiempo de cocción.
Qué receta preparar en casa
Para una reunión grande donde quieres una olla con varias carnes y acompañamientos, la versión colombiana trifásica es una buena entrada. Si tienes gallina y verduras variadas, prueba el hervido venezolano. Para un plato de sabor más concentrado con pocos protagonistas, el sancocho panameño demuestra cuánto pueden hacer el ñame y el culantro. Y si prefieres pescado, elige una receta que respete sus tiempos de cocción.
En el fondo, el sancocho es una idea compartida que cada cocina resolvió a su manera. Compararlos está bien; exigir que todos sepan igual sería perder justamente lo interesante.