Scarpaccia de calabacín, una receta italiana crujiente y fácil
La scarpaccia de calabacín es una capa delgada de harina de trigo especiada con calabacín y cebolla, crujiente y suave a la vez
- 1 h 25 min
- 6 porciones
- 210 Kcal
Ideal para desayunos o brunch. Crédito: Shutterstock
La scarpaccia de calabacín es una preparación tradicional de la Toscana italiana elaborada con calabacín, cebolla, harina y aceite de oliva. En esta receta de Comedera aprenderás cómo hacerla para conseguir una superficie dorada y crujiente con un interior tierno.
Aunque por su forma puede recordar a una focaccia fina o a una tarta salada, la scarpaccia tiene una textura propia. El calabacín se corta muy fino y se mezcla con una masa ligera antes de extenderse en una capa delgada y hornearse hasta que los bordes quedan bien dorados.
Puedes servirla como aperitivo, entrada, guarnición o plato ligero, tanto recién hecha como a temperatura ambiente. Sin más, ¡iniciamos!

Cómo hacer scarpaccia de calabacín
- 1 h 25 min
-
6
porciones
-
210
Kcal
Ingredientes
- 700 gr de calabacines frescos
- 1 cebolla grande
- 100 gr de harina de trigo
- 50 gr de harina de maíz
- 3 cdas de aceite de oliva extra virgen
- 50 gr de queso parmesano rallado
- 1 cdita de romero fresco
- Sal y pimienta al gusto
- 180 ml de agua
Elaboración paso a paso
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Lava los calabacines y córtalos en rodajas muy finas utilizando una mandolina o un cuchillo afilado.
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Corta la cebolla en tiras finas.
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Coloca los calabacines y la cebolla en un recipiente. Añade una cucharadita de sal y mezcla.
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Deja reposar durante 30 minutos para que los vegetales liberen agua.
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Presiona suavemente con las manos o utiliza un paño limpio para retirar parte de la humedad.
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En un bol agrega la harina de trigo, harina de maíz, el parmesano, aceite de oliva, el romero, la pimienta y el agua.
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Integra hasta obtener una masa ligera.
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Añade los calabacines y la cebolla a la mezcla y remueve hasta integrar.
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Engrasa una bandeja rectangular. Distribuye la mezcla formando una capa muy fina, de aproximadamente 1 centímetro o menos.
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Hornea a 200 °C durante 35 a 40 minutos o hasta que los bordes estén dorados y crujientes.
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Pasado ese tiempo, deja reposar cinco minutos. Corta en cuadrados o tiras y sirve caliente, tibia o fría.
Consejos para preparar la scarpaccia de calabacín
- Utiliza calabacines pequeños y firmes, ya que suelen tener una pulpa más tierna y menos semillas.
- Corta el calabacín en rodajas muy finas y de grosor uniforme. Una mandolina puede ayudarte a conseguir un corte más regular.
- Si la receta indica dejar el calabacín con sal, respeta ese reposo y escúrrelo bien antes de mezclarlo con el resto de los ingredientes para retirar parte del exceso de agua.
- Utiliza aceite de oliva extra virgen cuyo sabor combine bien con las verduras, ya que tendrá bastante presencia en la preparación.
- Puedes añadir queso parmesano rallado si quieres aportar un sabor más intenso y salado, aunque no es imprescindible.
- Extiende la mezcla en una capa fina y uniforme para favorecer una textura más crujiente y un horneado parejo.
- Una bandeja metálica ayuda a transmitir bien el calor y puede favorecer el dorado de la base.
- Puedes incorporar una pequeña cantidad de ajo picado o hierbas aromáticas si quieres darle un sabor diferente.
- Si la superficie ya está dorada pero la base necesita más cocción, coloca la bandeja en una posición más baja del horno durante los últimos minutos y vigílala para evitar que se queme.
- Deja reposar la scarpaccia unos minutos después de sacarla del horno para que gane firmeza antes de cortarla.
Preguntas frecuentes sobre esta receta
¿Qué tipo de calabacín es mejor?
Los calabacines pequeños y firmes funcionan muy bien porque suelen tener menos semillas y una textura más tierna. En cualquier caso, conviene elegir piezas frescas y evitar las que estén demasiado blandas.
¿Se puede hacer sin harina de maíz?
Sí. Puedes prepararla únicamente con harina de trigo si así lo indica la proporción de tu receta, aunque la textura final puede quedar algo diferente.
¿La scarpaccia es una pizza?
No. Aunque se hornea extendida en una bandeja y queda fina, no lleva la misma masa ni sigue la misma técnica que una pizza. Su base contiene una proporción importante de calabacín y queda más húmeda y tierna en el interior.
¿Se come caliente o fría?
Puedes servirla caliente, tibia o a temperatura ambiente. Si quieres apreciar mejor la textura, deja que repose unos minutos después de salir del horno antes de cortarla.