Queso feta al horno con tomates cherry
Aprende a preparar el famoso queso feta al horno con tomates cherry
- 35 min
- Fácil
- 382 Kcal
Crédito: Shutterstock
Esta receta se convirtió en un fenómeno mundial gracias a las redes sociales por una razón muy sencilla: funciona siempre y te hace quedar como si fueras un gran chef.
En Comedera nos gusta esta preparación porque no necesitas ser un experto en la cocina para lograr esa textura sedosa que parece sacada de un restaurante mediterráneo. Es la solución perfecta para sorprender a todos tus comensales.

Cómo hacer queso feta al horno con tomates cherry
- 35 min
- Fácil
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382
Kcal
Ingredientes
- 200 gramos de queso feta un bloque entero
- 500 gramos de tomates cherry rojos o variados
- 3 dientes de ajo pelados y laminados
- 60 mililitros de aceite de oliva virgen extra
- 1 cucharadita de orégano seco
- Media cucharadita de pimienta negra recién molida
- Unas hojas de albahaca fresca
- Una pizca de azúcar solo si los tomates son muy ácidos
Elaboración paso a paso
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Precalienta el horno a 200 °C con calor arriba y abajo para que esté listo cuando termines de organizar los ingredientes.
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Lava los tomates cherry y sécalos muy bien con un paño de cocina o papel absorbente para evitar que suelten exceso de agua durante el horneado.
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Coloca los tomates en una fuente apta para horno lo suficientemente amplia para que no queden amontonados.
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Añade el aceite de oliva, los ajos laminados, el orégano y la pimienta sobre los tomates y mezcla bien con las manos o una cuchara para que todo quede impregnado.
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Haz un hueco en el centro de la fuente apartando los tomates y coloca el bloque entero de queso feta.
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Dale la vuelta al queso para que se cubra ligeramente con el aceite de la base y añade un chorrito extra encima.
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Hornea durante 30 minutos a 200 °C hasta que veas que los tomates han explotado y el queso tiene los bordes ligeramente dorados.
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Saca la fuente del horno y usa un tenedor para aplastar el queso feta y los tomates hasta formar una salsa cremosa y homogénea.
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Incorpora la albahaca fresca picada al final para que mantenga todo su aroma y sirve inmediatamente.
Algunos consejos para este queso feta horneado con tomates cherry
Para conseguir la mejor textura, utiliza queso feta auténtico elaborado con leche de oveja o una mezcla de oveja y cabra. El feta de leche de vaca suele ser más gomoso y no se funde con la misma cremosidad al hornearlo.
Si notas que los tomates están soltando mucho líquido y la salsa tiene más bien una pinta demasiado fluida, puedes encender el grill los últimos 5 minutos de cocción para evaporar el exceso de agua.
El queso feta es naturalmente muy salado, por lo que no deberías añadir sal extra antes de hornear. Es mejor probar la salsa al final y rectificar si es necesario.
Para corregir la acidez natural de los tomates cherry, especialmente si no están muy maduros, espolvorea una pizca de azúcar sobre ellos antes de meter la fuente al horno. Ojo, sólo una pizca, sino vas a tener tomates azucarados.
Variaciones de esta receta
Puedes adaptar este plato según tus necesidades o lo que tengas en la nevera. Si buscas una opción sin lactosa o vegana, existen bloques tipo feta a base de aceite de coco que funcionan sorprendentemente bien, aunque el tiempo de horno suele reducirse a 20 minutos.
Si quieres usar el airfryer, pon los ingredientes en un molde que quepa en la cesta y programa 15 minutos a 190 °C. Vigila a mitad del proceso para que el queso no se dore en exceso por la proximidad de la resistencia.
Para convertir esta receta en un dip más contundente, añade unas aceitunas negras deshuesadas y un poco de ralladura de limón antes de hornear.
Con qué acompañar
- Pasta corta tipo rigatoni o penne para que la salsa se meta por los huecos.
- Rebanadas gruesas de pan de masa madre tostado con un poco de ajo.
- Pechugas de pollo a la plancha para tener una comida completa con proteína extra.
- Una ensalada de hojas verdes amargas como la rúcula para contrastar la cremosidad del plato.
Preguntas Frecuentes – FAQs
¿Cómo corregir el sabor si el queso feta resulta demasiado salado?
Si al mezclar todo notas que el sabor es muy fuerte, añade una cucharada de yogur griego natural o un chorrito de nata para cocinar. Esto suavizará el punto de sal sin arruinar la consistencia de la salsa.
¿Cuál es el método para recalentar la receta manteniendo la cremosidad original?
El secreto es añadir una pequeña cantidad de líquido, como agua de pasta o leche, y calentar en una sartén a fuego mínimo. Debes remover suavemente para que las grasas se vuelvan a emulsionar con el jugo de los tomates.
¿Qué diferencias de comportamiento existen entre el feta auténtico y el tipo feta de vaca al hornear?
El feta de oveja (auténtico) tiene un punto de fusión más bajo y se vuelve cremoso por dentro manteniendo su forma por fuera. El de vaca suele ser más rígido, suelta más agua y puede quedar con una textura algo «chiclosa» en lugar de fundente.
¿Cómo evitar que la salsa quede líquida si los tomates sueltan mucha agua?
Asegúrate de secar perfectamente los tomates después de lavarlos y no añadas sal al principio, ya que la sal extrae los jugos del tomate prematuramente. Si aun así queda líquida, hornea unos minutos más sin tapar para que el vapor escape.
¿Se puede hacer esta receta con tomates grandes troceados?
Sí se puede, pero los tomates cherry son preferibles porque contienen menos agua y más azúcares concentrados. Si usas tomates grandes, retira las semillas y el exceso de pulpa líquida antes de ponerlos en la fuente.