Gelatina de tomate con crema de queso de cabra
Aprende a preparar una gelatina de tomate con queso de cabra
- 12 h 35 min
- Fácil
- 170 Kcal
Una gelatina exquisita ideal como entrada en una cena especial. Crédito: Impremedia
Esta gelatina de tomate con queso de cabra tiene algo especial. A partir de tomates comunes puedes lograr una entrada elegante, fresca y con mucho sabor.
En Comedera nos gusta esta receta porque demuestra que no hace falta complicarse para conseguir un resultado que parece de restaurante. Por un lado está el sabor fresco y ligeramente ácido del tomate; por otro, la textura cremosa e intensa del queso de cabra. Juntos funcionan de maravilla.
Lo mejor es que no necesitas nada raro para prepararla. Con un filtro de café, un poco de paciencia y siguiendo bien los tiempos, puedes lograr un plato ligero, bonito y perfecto tanto para una cena especial como para un aperitivo refrescante en días de calor.

Cómo hacer gelatina de tomate con queso de cabra
- 12 h 35 min
- Fácil
-
170
Kcal
Ingredientes
- 1.2 kg de tomates maduros preferiblemente tipo pera o de rama
- 6 g de sal fina
- 1/2 cucharadita de azúcar
- 4 hojas de gelatina neutra 8 gramos en total
- 150 g de queso de cabra rulo sin la corteza blanca
- 60 ml de nata para montar crema de leche
- Pimienta negra recién molida
- Hojas de albahaca fresca o brotes para decorar
- Aceite de oliva virgen extra
Elaboración paso a paso
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Tritura los tomates lavados junto con la sal y el azúcar en una batidora o procesador de alimentos hasta obtener un puré fino. No hace falta pelarlos.
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Coloca un colador grande sobre un bol profundo y cúbrelo con una estameña doble o un paño de cocina de trama fina que no tenga restos de suavizante.
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Vierte el puré de tomate sobre la tela. Deja que el líquido gotee de forma natural en la nevera durante al menos 12 horas. No presiones la pulpa en ningún momento o el líquido saldrá turbio.
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Recoge el agua de tomate transparente que ha caído en el bol. Deberías tener unos 500-600 ml de líquido cristalino.
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Hidrata las hojas de gelatina en un recipiente con agua muy fría durante 5-10 minutos hasta que se ablanden.
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Calienta 100 ml del agua de tomate en un cazo pequeño sin que llegue a hervir. Escurre la gelatina hidratada y disuélvela en el líquido caliente removiendo suavemente.
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Mezcla el líquido con gelatina con el resto del agua de tomate fría. Remueve para integrar sin generar burbujas.
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Vierte la mezcla en moldes individuales o copas y deja cuajar en la nevera durante un mínimo de 4 horas.
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Prepara la crema batiendo el queso de cabra con la nata y un poco de pimienta hasta obtener una textura suave y aireada.
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Sirve una cucharada de crema de queso sobre cada gelatina justo antes de llevar a la mesa. Decora con una gota de aceite de oliva y albahaca.
Algunos consejos para esta gelatina de tomate con queso de cabra
- Si el agua de tomate sale algo turbia al principio, puedes volver a pasarla por un filtro de café de papel. Esto garantiza una transparencia total.
- Los tomates deben estar muy maduros. Si usas tomates verdes, el sabor será metálico y el rendimiento de líquido será mucho menor.
- Para evitar burbujas en la gelatina, vierte el líquido en los moldes con suavidad, dejando que resbale por la pared del recipiente.
- Si la crema de queso queda muy firme, añade una cucharadita extra de nata hasta que tenga la consistencia de una mousse ligera.
- Un error común es exprimir la tela para terminar antes. Si lo haces, la gelatina quedará opaca y perderá su atractivo visual.
- El tipo de tomate que elijas determina cuánto líquido obtendrás. El tomate de pera suele dar unos 600 ml de agua por cada kilo, mientras que el tomate de rama ronda los 500 ml. Si usas variedades muy carnosas como el corazón de buey, el rendimiento baja a 450 ml, pero el sabor es mucho más intenso.
- No tires la pulpa que queda en la tela. Al estar triturada y drenada, es una base perfecta para un sofrito concentrado, para añadir a un gazpacho o para untar en pan con un poco de ajo. Es el método «zero waste» ideal para esta receta.
Cosas que podrían fallar (y cómo evitarlas)
- La gelatina no cuaja: Revisa que no hayas hervido el agua de tomate con la gelatina, ya que el calor excesivo rompe las proteínas que gelifican.
- Falta de sabor: El agua de tomate se percibe más sosa cuando está fría. Asegúrate de que el puré inicial esté ligeramente más salado de lo normal.
- Turbidez persistente: Si tras el filtrado el líquido no es cristalino, puede ser que la tela tenga una trama muy abierta. Usa dos capas de tela o un filtro de café.
Con qué acompañar
- Tostadas de pan de centeno muy finas y crujientes.
- Unas aceitunas negras picadas muy finas por encima de la crema de queso.
- Anchoas en aceite de buena calidad; el salazón potencia el sabor del tomate.
- Un chorrito de aceite de albahaca casero alrededor de la gelatina.
Cómo almacenar y recalentar
Esta gelatina debe mantenerse siempre en la nevera a una temperatura de entre 2 y 4 grados. Se conserva en perfecto estado de transparencia y sabor durante un máximo de 48 horas. A partir del tercer día, la estructura puede empezar a soltar agua (sinéresis) y el sabor se vuelve más ácido.
Guárdala siempre en recipientes tapados con film transparente o en envases herméticos para que no absorba olores de la nevera. No se puede calentar, ya que la gelatina se derretiría instantáneamente, ni se recomienda congelar, porque al descongelarse perdería su textura y se volvería quebradiza.
Preguntas Frecuentes (FAQs)
¿Cuál es el rendimiento de agua por kilo de tomate?
El tomate tipo pera rinde aproximadamente 600 ml por kilo, mientras que el tomate de rama ofrece unos 500 ml. Las variedades más carnosas tienen menos agua pero más sabor concentrado.
¿Cuánto tiempo mantiene la gelatina su transparencia?
La transparencia óptima se mantiene durante 48 horas en la nevera. Después de este tiempo, el líquido puede empezar a enturbiarse ligeramente debido a la oxidación natural del tomate.
¿Cómo intensificar el sabor del agua de tomate?
El truco es salar el puré antes del filtrado y dejarlo reposar 30 minutos a temperatura ambiente. Esto ayuda a que las células del tomate liberen todo su jugo y sabor antes de pasar por la estameña.
¿Se puede hacer con el método de congelación?
Sí, puedes congelar el puré de tomate y luego dejar que se descongele sobre una estameña en la nevera. Este método es más lento pero garantiza una claridad absoluta sin riesgo de turbidez por manipulación.
¿Qué hago si la gelatina queda demasiado dura?
Si prefieres una textura más temblorosa, reduce la cantidad de hojas de gelatina a 3 para 600 ml de líquido. La proporción de 4 hojas asegura que aguante bien la temperatura ambiente durante el servicio.