Chuletas de cerdo estofadas: receta
Dale variedad a tus almuerzos con estas chuletas de cerdo en salsa, una receta sencilla para tu día a día
- 50 min
- 2 personas
- 430 Kcal
Sirve las chuletas estofadas con perejil fresco picado Crédito: Shutterstock
Las chuletas de cerdo estofadas son una opción deliciosa para disfrutar de una comida casera, con carne tierna y una salsa llena de sabor. Su cocción lenta permite que los jugos se integren y que cada bocado quede jugoso, ideal para un almuerzo reconfortante sin demasiadas complicaciones.
Esta receta es fácil de preparar y perfecta para variar el menú de la semana con un plato que combina tradición y un toque especial. Sirve las chuletas bien bañadas en su salsa y acompáñalas con arroz blanco, puré de papa o verduras salteadas para aprovechar cada cucharada.

Cómo preparar las chuletas de cerdo estofadas
- 50 min
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2
personas
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430
Kcal
Ingredientes
- 2 chuletas de cerdo medianas, de unos 180-220 g cada una
- 1 cebolla mediana
- 2 tomates maduros medianos
- 2 dientes de ajo
- 3/4 taza de caldo de pollo (180 ml)
- 1 cdita de mostaza
- 1 cdita de salsa inglesa
- 1 cda de aceite de oliva
- 1 hoja de laurel
- 1/2 cdita de pimentón dulce
- 1/4 cdita de comino molido
- 1/2 cdita de tomillo seco
- Sal y pimienta negra al gusto
- 1 cdita de vinagre de manzana
- 1 cda de perejil fresco picado (opcional)
Elaboración paso a paso
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Sazona las chuletas. Seca la carne con papel de cocina y condiméntala con sal, pimienta, pimentón dulce y comino por ambos lados.
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Dora la carne. Calienta el aceite de oliva en una sartén profunda a fuego medio-alto. Dora las chuletas durante 3-4 minutos por cada lado, hasta que adquieran un tono dorado. Retíralas y resérvalas.
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Prepara el sofrito. En la misma sartén, incorpora la cebolla picada y cocina durante 3 minutos. Agrega el ajo triturado y remueve durante 30 segundos, evitando que se queme.
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Añade el tomate. Incorpora los tomates cortados en cubos pequeños y cocina durante 5-7 minutos, hasta que se ablanden y comiencen a formar una salsa.
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Dale sabor a la salsa. Agrega la mostaza, la salsa inglesa, el tomillo, el laurel y el vinagre de manzana. Mezcla para integrar los ingredientes y despega del fondo los jugos que dejó la carne.
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Incorpora el caldo. Vierte el caldo de pollo y remueve. Cuando la preparación comience a hervir suavemente, prueba la salsa y ajusta la sal y la pimienta.
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Estofa las chuletas. Regresa la carne a la sartén junto con los jugos que haya soltado. Tapa, baja el fuego y cocina durante 20-25 minutos, según el grosor de las chuletas.
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Comprueba la cocción. Verifica que el centro de la carne alcance una temperatura segura de 63 °C y deja reposar durante 3 minutos antes de servir. Si las chuletas son muy gruesas, necesitarán más tiempo.
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Ajusta la salsa. Si está demasiado líquida, retira la tapa y cocina durante unos minutos adicionales, vigilando que no se seque. Retira la hoja de laurel.
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Sirve. Espolvorea perejil fresco picado y lleva las chuletas a la mesa bañadas con la salsa de tomate y cebolla.
Consejos a tener en cuenta para esta receta
- Elige un buen corte de carne. Las chuletas con algo de grasa suelen quedar más jugosas. Si tienen hueso, este también aporta sabor a la salsa.
- Dora las chuletas antes de estofarlas. Este paso desarrolla sabores tostados que enriquecen la salsa. No es necesario cocinar la carne por completo durante el dorado.
- Usa tomates maduros. Aportan dulzor natural y una textura más agradable. Si están muy ácidos, puedes añadir una pizca de azúcar, aunque normalmente no hace falta.
- Cocina a fuego bajo. Un hervor suave permite que la carne se cocine de manera uniforme y que los sabores se integren sin evaporar demasiado líquido.
- Controla la cantidad de caldo de pollo. El líquido debe cubrir parcialmente las chuletas, no necesariamente sumergirlas. Añade un poco más si la salsa se reduce demasiado pronto.
- No abuses de las especias. El comino, el tomillo y el pimentón deben complementar el sabor del cerdo, no ocultarlo.
- Evita mover la carne constantemente. Manipular las chuletas repetidamente puede dificultar el dorado y hacer que se rompan cuando estén tiernas.
- No te guíes solo por el color. Utiliza un termómetro de cocina para comprobar que el centro alcance al menos 63 °C y deja reposar 3 minutos. Si buscas una textura más tierna, ajusta el tiempo sin dejar que la salsa se seque.
- Corrige la textura al final. Si la salsa queda aguada, cocina destapado unos minutos. Si se espesa demasiado, agrega caldo de a poco.
- Deja reposar antes de servir. Unos minutos de reposo ayudan a conservar los jugos. Sirve las chuletas con suficiente salsa para realzar su sabor.
¿Con qué acompañar las chuletas de cerdo estofadas?
Estas chuletas combinan muy bien con acompañamientos que absorban la salsa o aporten frescura al plato.
Preguntas frecuentes sobre las chuletas de cerdo estofadas
¿Cómo hacer chuletas de cerdo estofadas para que queden jugosas?
Dóralas primero, cocínalas tapadas a fuego bajo y evita prolongar la cocción sin necesidad. El tiempo depende del grosor y del corte; comprueba la temperatura interna para garantizar una cocción segura.
¿Se pueden hacer chuletas de cerdo estofadas sin tomate?
Sí. Puedes sustituir los tomates por cebolla adicional, caldo de pollo y una cucharadita extra de mostaza. También puedes añadir champiñones para obtener una salsa sabrosa sin tomate.
¿Qué hacer para espesar la salsa de las chuletas de cerdo?
Retira la tapa y deja que la salsa hierva suavemente durante unos minutos hasta que se reduzca. Si deseas una textura más espesa, puedes triturar parte de la cebolla y el tomate e incorporarlos de nuevo.
¿Puedo preparar chuletas de cerdo estofadas en una olla a presión?
Sí. Dora las chuletas, prepara el sofrito y agrega el caldo y los condimentos. Cocina a presión alta durante aproximadamente 8-12 minutos para chuletas de grosor medio, según el equipo y el corte, y sigue las instrucciones de seguridad de la olla. Comprueba la cocción antes de servir.
¿Cómo conservar las chuletas de cerdo estofadas?
Refrigéralas dentro de las dos horas posteriores a la cocción y consúmelas en un plazo de 3-4 días. También puedes congelarlas con la salsa durante aproximadamente 2-3 meses para conservar mejor su calidad.