Receta de farfalle con guisantes y jamón: paso a paso
¿Buscas una cena rápida? Prueba estos farfalle con guisantes y jamón serrano
- 25 min
- Fácil
- 540 Kcal
Puedes ponerle todo el queso rallado que desees a esta deliciosa pasta. Crédito: Shutterstock
En el ajetreo del día a día, encontrar un plato que combine rapidez, nutrición y un sabor que encante a niños y adultos por igual puede parecer una misión imposible. Sin embargo, las farfalle con guisantes y jamón son la respuesta perfecta. Esta joya de la gastronomía italiana es el epítome del «confort food»: una receta cremosa, saciante y lista en menos de 30 minutos.
¿Por qué las Farfalle son el formato ideal para esta receta?
El nombre farfalle proviene de la palabra italiana para «mariposas'» Su diseño no es solo estético; la parte central fruncida ofrece una textura más firme, mientras que las «alas» son más delicadas. Esta estructura es perfecta para retener las salsas cremosas a base de nata y permitir que los pequeños guisantes se alojen en sus pliegues, garantizando una explosión de sabor en cada bocado.

Cómo hacer farfalle con Guisantes y Jamón
- 25 min
- Fácil
-
540
Kcal
Ingredientes
- 400 g de pasta farfalle de buena calidad
- 200 g de guisantes tiernos pueden ser frescos, congelados o en conserva de calidad
- 150 g de jamón serrano en taquitos o panceta si prefieres un toque más ahumado y jugoso
- 200 ml de nata líquida para cocinar mínimo 15% de materia grasa
- 1 cebolla blanca pequeña picada finamente
- 1 diente de ajo opcional, para aromatizar el aceite
- 50 g de queso Parmesano o Grana Padano recién rallado
- Aceite de oliva virgen extra AOVE
- Sal pimienta negra recién molida y una pizca de nuez moscada
Elaboración paso a paso
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Pon a hervir una olla grande con abundante agua (1 litro por cada 100g de pasta) y un puñado de sal. Añade las farfalle cuando el agua rompa a hervir. Cocina según las instrucciones del paquete, pero empieza a probarla 2 minutos antes. Es vital que la pasta esté al dente, ya que terminará de absorber humedad en la sartén con la salsa.
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Mientras se cuece la pasta, calienta un chorrito de AOVE en una sartén amplia. Pocha la cebolla a fuego medio hasta que esté transparente. Si decides usar panceta en lugar de jamón, añádela ahora para que suelte su grasa natural y se dore ligeramente.
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Añade los taquitos de jamón serrano y saltea un minuto (no demasiado para que no se ponga excesivamente salado). Incorpora los guisantes. Si usas guisantes congelados, añádelos directamente; se cocinarán en 3-4 minutos con el calor del sofrito.
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Vierte la nata líquida y baja el fuego. Añade una pizca de nuez moscada y pimienta negra. Deja que reduzca durante 2 o 3 minutos hasta que veas que empieza a espesar. Truco Pro: Reserva siempre un cazo del agua de cocción de la pasta antes de escurrirla.
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Escurre la pasta y añádela directamente a la sartén con la salsa. Mezcla enérgicamente. Si ves que queda muy espesa, añade un poco del agua de cocción reservada; el almidón ayudará a que la salsa se adhiera perfectamente a la pasta.
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Apaga el fuego, añade el parmesano rallado y remueve una última vez. Sirve inmediatamente con un poco de perejil fresco por encima.
Acompañamiento ideal para este plato
Para equilibrar la cremosidad de la nata y el punto salado del jamón, te recomiendo una ensalada de rúcula, tomates cherry y un chorrito de limón. Con esta ensalada tendrás el frescor necesario para limpiar el paladar entre bocados.
Por supuesto que una pieza de pan fresco para mojar con lo que sobre de salsa nunca puede faltar.
Conservación y Cómo Recalentar
Si te ha sobrado pasta, puedes guardarla en un recipiente hermético en la nevera hasta por 2 días. Sin embargo, la pasta con nata tiende a secarse al enfriarse.
Cómo recalentar sin que la nata se corte: No uses el microondas a máxima potencia. Lo ideal es poner la pasta en una sartén a fuego muy bajo con un chorrito de leche o agua. Remueve suavemente hasta que la salsa recupere su textura líquida y cremosa.