La cocina de Vivi, un legado de tradiciones e identidad

Patrocinado por JENNIE-O® Brand

JENNIE-O®

JENNIE-O® Crédito: Cortesía

La abuelita materna de Vivi Vianey, Elisa Abeja, era oriunda de Nocupétaro, uno de los municipios del estado de Michoacán, en México, de poco más de 8.000 habitantes. Con el tiempo, Chicago la recibió junto a su esposo, con quien tuvo ocho hijos. Luego la familia se amplió aún más: llegaron los nietos. Abuelita Elisa decidió abrir las puertas de su casa en el barrio Little Village para dedicarse a su cuidado a tiempo completo y colaborar en su crianza, mientras madres y padres cumplían con sus quehaceres laborales. Fiel a las prioridades que caracterizan a la comunidad Latina, siempre, ante todo, la familia.

Vivi, hoy chef profesional y creadora de su negocio culinario «Vivi’s Table», cuenta: “Yo crecí en la casa de mi abuela. Ella era la que nos alimentaba a todos. No querían que fuéramos a una guardería cuando éramos pequeños, así que mi abuela dejó de trabajar y se hizo cargo de todos sus nietos en la casa”.

Abuelita Elisa era una avezada cocinera y junto a ella Vivi descubrió una pasión. La niñez de Vivi transcurrió en su cocina aprendiendo los secretos del recetario mexicano. “Yo siempre estuve muy interesada e intrigada por la cocina. Creo que mi mamá lo notó y me impulsó, aunque ella no cocinaba. Desde que tengo memoria que estoy aprendiendo a cocinar con mi abuela».

Recuerda que Abuelita Elisa hacía algo de magia con sus preparaciones, incluso aquellas más habituales: «Ella solía hacer bastantes huevos rancheros, que es una receta muy simple, una tortilla de maíz con un huevo arriba. Pero tenía un truco para que le salieran perfectos. No todos lo hacían como ella. Ella ponía la tortilla y el huevo juntos en la sartén, a una temperatura justa y con la cantidad de aceite correcta para que no se quemaran ni se pasaran. Aprendí a hacerlos exactamente como ella, y luego venían mis tías asombradas porque a ellas no les salía igual”, narra entre risas.

Con un talento natural, recuerda que cuando era chica “todo” rondaba alrededor de alguna idea culinaria: “Si venían amigas de mi mamá a la casa, yo le pedía a mi mamá que le pasaran tal o cual receta para mí, o si íbamos a un restaurant y había algo que me gustaba, trataba de usar esos mismos ingredientes en casa”, relata Vivi.

El amor es más fuerte

Durante la pandemia de COVID, Vivi tomó una decisión bisagra en su vida que también definiría su camino profesional en la cocina. “Trabajé como secretaria durante cinco años. [Todo cambió] cuando mi abuelo falleció en 2019. Mi abuela entró en una fuerte depresión, dejó de hablar. Es que toda su vida había sido cuidar a sus nietos, ahora todos habían crecido, de pronto su compañero de toda la vida había fallecido, y se encerró en sí misma. Yo sentí un llamado de que tenía que ayudarla. Fue así que dejé mi trabajo y me dediqué a acompañarla y cuidarla. Y así pasamos cocinando. Cada día nos dedicábamos a algo. Hacíamos su rutina de descanso, de terapia física, salíamos a pasear, y el resto era cocinar. Yo le pedía que me mostrara cómo hacía cada una de sus recetas”, rememora Vivi. 

Y así, durante ese año, desde la casa de su Abuelita Elisa, inició un pequeño proyecto de venta de café de olla, uchepos y corundas estilo michoacano, todos realizados con ingredientes naturales. Luego estudió en Food He.ro, una escuela de cocina creada y liderada por y para Latinxs en Chicago, donde formó parte de la primera generación de graduados.

Abuelita Elisa falleció en 2023, dejando a Vivi un legado de tradiciones, memorias y enseñanzas que entretejen su identidad profundamente. Para Vivi la cocina es mucho más que comida, es amor cien por ciento. “Antes me conmovía más pensando en ella, pero siento que mi relación con ella ha sido tan fuerte y es ahora mismo también, que no puedo evitar más que sentirme muy agradecida. Es una bendición haber podido tenerla tan presente en mi vida. Especialmente por ese último tiempo que pasamos juntas, en que nos convertimos en todo la una para la otra. Era mi abuela, mi amiga, mi mentora, mi hermana, mi mamá. Pienso en ella cada día de mi vida, así que la llevo conmigo a todos lados donde voy”, asegura Vivi.

Fue al calor de esta historia que Vivi dio además paso a su siguiente iniciativa entrepreneur, «Vivi’s Table», a través de la que hoy ofrece servicios de cocina para eventos privados y clases de cocina. “También el nombre está inspirado en la vida con mis abuelos. Ellos cuando vinieron a Estados Unidos colaboraban activamente en la iglesia. Cuando teníamos algún tipo de evento familiar, también invitábamos a la comunidad. Teníamos una mesa larga donde nos sentábamos todos, había comida, música, amigos. Yo crecí con esta tradición, y quería fuertemente recrear esa misma sensación”.

Comida en la casa

Vivi cuenta que le divierte experimentar en la cocina. “Siempre la comida mexicana es mi elección número uno, mi inspiración fundamental, pero le agrego mi toque distintivo con algunas especias o condimentos. Me divierte fusionar con otras tradiciones también, como la comida asiática, que me gusta mucho”, cuenta.

Asimismo, su guía principal a la hora de pensar un plato es una frase insignia de su Abuelita Elisa. Decía que para cocinar debía usarse “la comida que había en la casa”, una enseñanza que revela la importancia de aprovechar cada alimento disponible, capital a la hora de alimentar una familia numerosa. “Cuando me fui a vivir sola ya más grande, tomé conciencia de todo lo que implica comer: decidir primero qué quieres comer, armar la lista del supermercado, comprarlo, organizarse, cocinarlo. Siendo joven y viviendo sola me di cuenta lo caro que es comer bien”, explica.

También le gusta que la comida sea atractiva visualmente: “Tomo muy en cuenta que en general uno come primero con los ojos”.

Sopa de albóndigas, todo el año

Para el proyecto junto a JENNIE-O®, Vivi eligió presentar su receta de sopa de albóndigas, un clásico de su niñez: “En nuestra cultura es gracioso porque nos gusta tomar sopa en verano. En mi casa al final de la semana nos fijábamos qué nos quedaba, papas, zanahorias, alguna proteína, y un caldo. Esta sopa es una de mis favoritas”, rememora.

Esta sopa es especial para ella porque decidió hacerla en una reunión especial que organizó para su papá y sus tíos paternos, un encuentro muy significativo ya que su relación con ellos ha sido espaciada en su vida.

Durante ese sentido reencuentro familiar, al probar la sopa sus invitados aseguraron que era la primera vez en mucho tiempo que probaban una comida que supiera “casera como la cocina de nuestra mamá”, su abuela paterna, Hidelisa, algo que la conmovió profundamente y que lleva consigo hasta el día de hoy. “Fue de un enorme valor para mí”, exclama con ternura.

En esta ocasión usó pavo molido magro JENNIE-O® en lugar de pollo o carne de vaca para darle un toque distinto:

JENNIE-O®

Aún no hay valoraciones

Sopa de Albóndigas

Plato Sopas
Cocina Mexicana
Keyword Receta tradicional
Autor Vivi Vianey

Ingredientes

Para las albóndigas

  • 1 lb pavo molido JENNIE-O®
  • 1/4 taza arroz blanco enjuagado y sin cocinar
  • 1/2 cda orégano seco
  • 1 cda sal
  • Pizca de pimienta negra
  • 1/2 cda sazonador de caldo de pollo

Para el caldo

  • 2 papas medianas peladas y en cubos
  • 2 zanahorias medianas peladas y en cubos
  • 2 chayotes en cubos
  • 2 calabacitas en cubos
  • 1/2 taza cebolla española picada
  • 1-2 dientes de ajo picados finamente
  • 2 cdas aceite de cocina
  • Suficiente agua para cubrir todos los ingredientes

Para la salsa

  • 2 cdas sazonador de caldo de pollo
  • 1 lata (7 oz) chiles chipotles en adobo
  • 1 lata (15 oz) salsa de tomate

Elaboración paso a paso

  • Prepara todos tus ingredientes para tenerlos a mano
    JENNIE-O®
  • Prepara las albóndigas mezclando el pavo molido JENNIE-O®, el arroz, el orégano seco, la sal, la pimienta y el sazonador de caldo de pollo. Mezcla bien y forma bolitas de aproximadamente 1 pulgada de diámetro. Reserva.
    JENNIE-O®
  • En una olla profunda, sofreír la cebolla y el ajo en el aceite de cocina hasta que estén fragantes, aproximadamente 3-4 minutos.
  • Agrega las albóndigas a la olla y añade suficiente agua para cubrirlas, dejando aproximadamente una pulgada de agua por encima. Tapa la olla y deja hervir a fuego bajo durante 20 minutos.
    JENNIE-O®
  • Mientras se cocinan las albóndigas, prepara la salsa y las verduras.
  • Para la salsa, licúa 1 lata de chiles chipotles en adobo, 2 cucharadas de sazonador de caldo de pollo y 1 lata de salsa de tomate (15 oz) hasta obtener una mezcla homogénea.
  • Añade la salsa a la olla para que las albóndigas absorban su sabor.
  • Prepara las verduras pelando y picando las papas y las zanahorias, y cortando en cubos el chayote y las calabacitas.
  • Incorpora las verduras a la olla después de que las albóndigas hayan estado cocinándose por 20 minutos. Primero agrega las zanahorias y las papas. Después de 10 minutos, añade el chayote y las calabacitas (agrega más agua si es necesario para cubrir todos los ingredientes).
  • Cocina a fuego bajo por 10 minutos más, o hasta que todas las verduras estén tiernas.
  • Ajusta la sal al gusto y disfruta caliente con tortillas calientitas.
    JENNIE-O®

Nota: Para óptima seguridad alimentaria, asegúrate de que la carne molida de pavo magra JENNIE-O® utilizada en esta receta alcance una temperatura interna de 165°F (74°C) cuando esté completamente cocida. Recomendamos usar un termómetro de cocina para medir la temperatura con precisión.

En esta nota

Sponsorship
Contenido Patrocinado
Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *