Haz una compota de mango en casa
Disfruta de una receta sencilla, con sabor especiado y bien completa para hacerlo en casa, sin añadir aditivos
- 45 min
- 2 personas
- Fácil
- 160 Kcal
Deja enfriar la compota de mango antes de refrigerar Crédito: Shutterstock
La compota de mango es una preparación básica, sencilla pero con mucha versatilidad que es fácil de adaptar, bien sea para comer sola o para formar parte de otras preparaciones.
En esta versión, el mango se acompaña de notas sutiles de jengibre, cítricos y vainilla. Y a diferencia de las mermeladas tradicionales, la compota mantiene una textura más rústica y fresca, con menor cantidad de azúcar y más natural.

Paso a paso de cómo hacer compota de mango
- 45 min
-
2
personas
- Fácil
-
160
Kcal
Ingredientes
- 2 unidades medianas (aprox. 450 g de pulpa)
- 80 ml de agua filtrada
- 25 gr de azúcar mascabo
- 1/2 cdita de de jengibre fresco rallado fino
- Ralladura de ½ lima o limón sutil
- 1 cda de jugo de lima o limón recién exprimido
- 1/2 vaina de vainilla, abierta y raspada (o ½ cucharadita de extracto natural)
- Una pizca mínima de sal marina fina
Elaboración paso a paso
-
Pelar los mangos, retirar el hueso y cortar la pulpa en cubos medianos, procurando que sean de tamaño similar para una cocción uniforme.
-
Colocar el mango en una cacerola de fondo grueso junto con el agua y el azúcar mascabo.
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Abrir la vaina de vainilla a lo largo, raspar las semillas y añadir tanto las semillas como la vaina a la cacerola.
-
Llevar a fuego medio bajo hasta que comience a hervir suavemente.
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Bajar el fuego y cocinar durante 20 a 25 minutos, removiendo ocasionalmente, hasta que el mango esté muy tierno.
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Retirar la vaina de vainilla.
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Añadir el jengibre rallado, la ralladura y el jugo de lima, junto con la pizca de sal.
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Cocinar 5 minutos más para integrar sabores.
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Triturar ligeramente con tenedor o procesar brevemente si se desea una textura más fina, evitando que quede completamente líquida.
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Dejar enfriar a temperatura ambiente antes de refrigerar.
Consejos a tener en cuenta
- Usa mangos muy aromáticos, pero no sobremaduros para evitar una compota excesivamente fibrosa.
- No te excedas con el agua; el mango ya libera bastante líquido durante la cocción.
- Cocina siempre a fuego bajo para evitar que los azúcares se quemen.
- Añade el ácido (limón o lima) al final para preservar el sabor fresco.
- No omitas la pizca de sal: realza la dulzura natural del mango.
- Si el mango es muy dulce, reduce o elimina el azúcar añadido.
- Si te gustan las recetas especiadas, puedes agregar una pizca de cardamomo o canela al inicio.
- Evita procesar la compota en caliente si se quiere una textura con cuerpo.
- Para una versión sin azúcar, sustituye por manzana rallada que aporte dulzor natural.
- Si queda muy líquida, cocina unos minutos extra sin tapa para evaporar.
Respondemos tus dudas sobre esta compota de mango
¿Cuánto dura la compota de mango en la nevera?
Bien refrigerada y en recipiente hermético, dura entre 4 y 5 días manteniendo sabor y textura.
¿La compota de mango se puede congelar?
Sí, se puede congelar hasta por 2 meses en recipientes herméticos, aunque la textura puede cambiar ligeramente al descongelar.
¿Para qué se puede usar la compota de mango?
Es ideal para desayunos, yogur, avena, relleno de tortas, acompañamiento de carnes blancas o como base para salsas agridulces.
¿Qué tipo de mango es mejor para compota?
Variedades carnosas y aromáticas como mango ataulfo, kent o tommy maduro funcionan muy bien.
¿Cómo conservar la compota de mango por más tiempo sin que pierda sabor ni textura?
Para conservar la compota de mango por más tiempo, es fundamental almacenarla en un frasco de vidrio hermético previamente esterilizado. Una vez lista, debe dejarse enfriar por completo antes de refrigerarla. En frío, a una temperatura constante entre 2 °C y 4 °C, puede mantenerse en buen estado entre 5 y 7 días.