Cómo hacer un risotto clásico y perfecto
Disfruta de un rico risotto clásico con el que puedes acompañar tus comidas
- 30 min
- 2 personas
- Fácil
- 380 Kcal
Decora el risotto con tomillo fresco o ralladura de limón si quieres frescura Crédito: Shutterstock
El risotto clásico es uno de los platos más emblemáticos de la cocina italiana y en esta oportunidad aprenderás a prepararlo en casa con esta receta de Comedera.
La fama de este plato se debe a su textura cremosa, su versatilidad y la manera en que el arroz absorbe los sabores del caldo, dando como resultado un plato elegante, sencillo y delicioso. Sin más, ¡comencemos!

Risotto clásico, una guarnición cremosa y deliciosa
- 30 min
-
2
personas
- Fácil
-
380
Kcal
Ingredientes
- 160 gr de arroz arborio o carnaroli
- 700 ml de caldo de pollo o vegetal, caliente
- 1/2 cebolla blanca finamente picada
- 1 diente de ajo pequeño (opcional, muy picado)
- 2 cdas de mantequilla sin sal divididas
- 30 gr de queso parmesano recién rallado
- 60 ml de vino blanco seco
- 2 cdas de aceite de oliva virgen extra
- Sal y pimienta negra recién molida al gusto
- Hojas de tomillo fresco
- Ralladura de limón (Opcional)
Elaboración paso a paso
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Calienta el caldo en una olla pequeña y mantenlo siempre caliente a fuego bajo.
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En una sartén amplia o cacerola, añade el aceite de oliva y una cucharada de mantequilla. Sofríe la cebolla hasta que quede transparente (unos 5 minutos).
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Incorpora el ajo, si lo usas, y sofríe apenas unos segundos.
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Añade el arroz y remueve bien para nacararlo: los granos deben quedar cubiertos de grasa y ligeramente translúcidos en los bordes.
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Vierte el vino blanco y deja que se evapore casi por completo.
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Comienza a añadir el caldo, un cucharón a la vez, removiendo suavemente y esperando a que se absorba antes de añadir más. Este proceso debe repetirse hasta que el arroz esté cocido pero aún con un punto firme en el centro (18-20 minutos).
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Ajusta de sal y pimienta al gusto.
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Retira del fuego y añade la segunda cucharada de mantequilla junto con el queso parmesano rallado. Mezcla vigorosamente para lograr la clásica textura cremosa del risotto (mantecatura).
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Sirve inmediatamente, decorando con tomillo fresco o un ligero toque de ralladura de limón para un aroma fresco y moderno.
Consejos para hacer un risotto irresistible
- Usa siempre arroz especial para risotto (arborio, carnaroli o vialone nano), nunca arroz común.
- Haz el caldo de pollo en casa para un sabor más profundo. También puedes sustituir por caldo de vegetales.
- Mantén el caldo caliente en todo momento, así el arroz se cuece de forma uniforme.
- No eches todo el líquido de golpe, el secreto está en añadirlo poco a poco.
- Remueve el arroz constantemente, pero con suavidad, para liberar el almidón sin romper los granos.
- El vino blanco debe ser seco y de buena calidad, ya que marca el sabor inicial del plato.
- Nunca dejes que el arroz quede pasado; debe tener una textura al dente.
- Evita sobrecargar el risotto con demasiados ingredientes, lo básico es lo que le da elegancia.
- Usa mantequilla fría al final para que el proceso de mantecatura quede sedoso.
- Añade el queso rallado al apagar el fuego, nunca mientras el risotto hierve, para evitar que se separe la grasa.
- El risotto no espera a los comensales: debe servirse inmediatamente después de la mantecatura.
- Experimenta con hierbas frescas como tomillo o perejil, o con un toque de ralladura cítrica para equilibrar la untuosidad.
- Si deseas un toque más gourmet, sustituye parte del caldo por un fondo de setas o añade unas gotas de aceite de trufa al final.
Más sabores de risotto para preparar
Este es un plato muy versátil que se puede preparar con múltiples ingredientes. Si te gusta la comida de mar, prepara un risotto de gamas y espárragos o un risotto de camarones y coco, muy cremosa.
También puedes preparar otras opciones más saludables, como un risotto de trigo sarraceno con setas o un risotto de cebada con espinacas.