Precalienta el horno a 180°C (350°F).
Limpia el pavo, secándolo con papel de cocina, y sazónalo generosamente con sal y pimienta por dentro y fuera.
Unta el pavo con la mantequilla derretida, asegurándote de cubrir toda la superficie para obtener una piel dorada y crujiente.
Coloca el pavo en una bandeja para hornear y añade el caldo y el vino blanco (opcional) en la base.
Calienta la mantequilla y el aceite de oliva en una sartén grande a fuego medio.
Añade las cebollas y cocina por 10-15 minutos hasta que estén doradas y caramelizadas.
Incorpora los champiñones y el ajo, y cocina por otros 5-7 minutos hasta que los champiñones estén tiernos y jugosos.
Agrega el pan rallado, las nueces y las hierbas frescas, y mezcla bien. Ajusta de sal y pimienta al gusto.
Deja que el relleno se enfríe ligeramente antes de rellenar el pavo.
Rellena el interior del pavo con la mezcla de cebollas caramelizadas y champiñones, sin llenarlo demasiado para que el calor se distribuya de manera uniforme.
Ata las patas del pavo con hilo de cocina para que mantenga su forma durante la cocción.
Hornea el pavo durante 3-4 horas (aproximadamente 40-45 minutos por kilo), rociándolo con los jugos de la bandeja cada 30 minutos para mantener la carne jugosa.
Retira el pavo del horno y déjalo reposar por 20-30 minutos antes de cortarlo y servirlo.