En una olla grande, derrite la mantequilla y añade la cebolla, la zanahoria y el apio. Sofríe hasta que estén tiernos.
Agrega el arroz salvaje y revuelve para cubrirlo con la mantequilla. Añade el caldo de pollo y lleva a ebullición.
Reduce el fuego, tapa y cocina a fuego lento por 45-50 minutos, o hasta que el arroz esté cocido.
Cuando el arroz esté listo, agrega las nueces, los arándanos y la manzana picada. Mezcla bien y sazona con sal y pimienta al gusto. Deja enfriar un poco antes de rellenar el pavo.
Precalienta el horno a 175°C (350°F).
Lava el pavo y sécalo bien con papel de cocina. Retira el exceso de grasa y las vísceras.
En un tazón, mezcla la mantequilla derretida, el ajo picado, el romero y el tomillo. Sazona el pavo por dentro y por fuera con sal y pimienta.
Con cuidado, separa la piel de la carne y unta un poco de la mezcla de mantequilla bajo la piel del pavo para que esté más jugoso.
Rellena el pavo con la mezcla de arroz salvaje, asegurándote de no sobrecargarlo.
Cierra la cavidad con hilo de cocina o palillos.
Coloca el pavo en una bandeja para horno y cúbrelo con papel aluminio.
Hornea el pavo por aproximadamente 3 a 3.5 horas, dependiendo de su peso (20 minutos por cada 500 gramos).
Durante la cocción, retira el papel aluminio después de las primeras dos horas y baña el pavo con el caldo de pollo cada 30 minutos.
Para un acabado dorado, retira el papel aluminio durante los últimos 30 minutos de cocción.
Revisa la temperatura interna del pavo, que debe alcanzar 74°C (165°F) en la parte más gruesa del muslo.
Retira el pavo del horno y deja reposar durante 20-30 minutos antes de cortarlo. Esto permite que los jugos se redistribuyan y la carne quede más jugosa.
Sirve el pavo en una fuente grande y acompaña con el relleno de arroz salvaje, que también puede servirse como guarnición adicional.