Precalienta el horno a 180°C (350°F).
Lava bien el pavo y sécalo con toallas de papel. Frota toda la superficie del pavo con aceite de oliva, luego sazonalo con sal y pimienta.
Separa la piel del pecho del pavo cuidadosamente y coloca la mantequilla en esta área para ayudar a mantener la carne jugosa.
En una sartén, calienta un poco de aceite de oliva y sofríe la cebolla hasta que esté dorada.
Agrega el ajo y cocina un minuto más.
Añade los cubos de hígado de pollo y cocínalos hasta que estén dorados, sin sobrecocerlos para que mantengan su textura tierna.
Incorpora la manzana, el pan rallado, el vino blanco, las hierbas (tomillo, romero, perejil), sal y pimienta al gusto. Cocina por unos minutos hasta que los ingredientes estén bien integrados.
Agrega el huevo ligeramente batido y las pasas, si se usan, mezclando bien para que el relleno adquiera una consistencia compacta.
Rellena el pavo con la mezcla de hígado de pollo, asegurándote de no sobrecargarlo para permitir que el aire circule y el pavo se cocine de manera uniforme.
Cierra la cavidad del pavo con hilo de cocina o palillos de madera.
Coloca el pavo en una bandeja para hornear y cúbrelo con papel aluminio.
Hornea el pavo durante aproximadamente 3-4 horas (dependiendo del peso), retirando el papel aluminio durante los últimos 45 minutos para que la piel se dore.
Deja reposar el pavo unos 20 minutos antes de servir, para que los jugos se redistribuyan.